Extraño sus caricias, su voz al oido, sus abrazasos, su sonrisa, su mano en mi mano y estar acostada sintiendo su perfume... Verlo otra vez, aunque sea una vez Y QUE NO SEA UN SUEÑO.
No hay nada imposible, porque los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana.
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